Columnistas

Ferrer Maizondo Saldaña
La Vida Escolar.

La Vida Escolar
Mucho me acuerdo poco me olvido de Huachos. La plaza con sus gradas y canales empedrados, bordeados de “romasas”, cuyas piedras quizás conserven aún mis huellas. De aquel niño que inició su vida escolar con la maestra Hipólita Cárdenas, en el Jardín de la Infancia N° 260, allá en ‘La Pampa”.

De la escuela Prevocacional de Varones N° 559 conservo tiernos y dulces recuerdos, los garabatos de la alegría, deletreábamos a gritos. En la formación diaria de alumnos en el patio resonaba, “en columna a cubrir, descanso, ¡atención!”

El bolsillo atorado de pan, que la “mamá Apo” nos entregaba cada mañana y el temor que nos encerraran con las momias de “Huaccharayacc”, lo tengo hasta hoy presente. Entre los veteranos en la vida , destacaba como profesor el cariñoso “Tío Lucho” Medina, de risa estentórea y contagiante, el profesor Darío Patiño, muy aficionado al canto y a la guitarra, nos iniciaba en el arte ebanista, el profesor Conrado Soldevilla preparaba veladas artísticas, el profesor Vidal Suárez con las prácticas de la agricultura y Francisco Díaz, “Don Pancho” , iniciador de la cinematografía en Huachos, nos enseñaba a fabricar artículos domésticos de metal y lata, además de nociones de mecánica.

Norman Trinidad, Pompeyo Patiño y Ricardo Soldevilla profesores más jóvenes y entusiastas llegaron también por esos años. Y todos bajo la dirección del Sr. Gustavo Mendoza, gestor años antes, de la creación del Colegio Secundario “San Cristóbal” de Huachos, formaban la comunidad de mis recuerdos. El preparado de la leche, que servían a mediodía era dulce y sabrosa, pero nos provocaba sueño.

La tierna y bondadosa profesora Irma Soldevilla, pasaba apurada a laborar en la Escuela de Mujeres de “Lucma” conjuntamente con las profesoras Felicita Suárez y Nora Suárez, Marina Cárdenas y Zunilda Patiño.

En el Colegio Secundaria “San Cristóbal” empezamos a ver la vida con otros ojos. Las primeras “notas” de amor empezaban a circular. Aquije y Saravia, profesores de primer orden, Juan Pardo compartiendo sus lecciones, con una pasión desmesurada por el deporte y la vida cívica. Juanito Díaz, cuidaba la disciplina y brindando su ternura. El contemplativo y bonachón Director de Colegio y profesor de Educación Física, Teodorico Suárez, lo recordamos jugando básquet o practicando la gimnasia. Después de muchos años, estos recuerdos retornan con frescura y brillantez en la superficie de mi alma.

Ferrer Maizondo Saldaña.