Columnistas

Aquiles Jaime Patiño Cárdenas
Acerca de una invasión temeraria.

Subsisten los ecos de una tragedia que enluta a nuestros pueblos hermanos. El conflicto que se vive, es una nueva expresión del problema de la tierra, aún subsistente en el país. Pero de saque, no se puede enfrentar este problema, invadiendo a la propiedad comunal de las tierras de quebrada de la Comunidad Campesina de Huachos.

Quienes encabezan una pandilla de saqueadores e invasores, además de provocar la muerte de hermanos comuneros, engañan malévolamente a su propio pueblo. ¿Qué pretenden los inefables Willi Flores, Tito Dávalos y el ex GC. Cabezas? Estos sujetos han caído en lo más deleznable e imperdonable de la conducta humana.

Toda la zona norte de Castrovirreyna, sabe desde tiempos immemoriales, que las tierras de Mújecc, Pucarume, Buena Vista, Quilca, Pocolay, Marcas, etc., son tierras de la Comunidad de huachos. Lo registra la historia, lo respalda las leyes, lo trabaja la comunidad. Así, con pésimas artes una gavilla de delincuentes quieren forzar lo que la historia, la legalidad y la realidad respalda la auténtica propiedad y posesión.

El problema de la carencia de la tierra en el hermano pueblo de Capillas no se resuelve, invadiendo casa ajena. Si sus autoridades fueran inteligentes, estarían procurando una irrigación que riegue desde la parte alta de Capillas hasta Pauranga. Existe el proyecto. Sólo falta tramitarlo ante el Gobierno Regional.

En lugar de dilapidar y malversar el presupuesto municipal capillano que está pagando la insanía de matones contratados, deberían sus autoridades edilicias dedicarse a mejorar su sistema de riego en el propio Capillas y no estafar a gente sencilla y laboriosa azuzándolos a invadir lo que nunca les perteneció ni les pertenecerá.

Aquiles Jaime Patiño Cárdenas.