Subsisten los ecos de una tragedia que
enluta a nuestros pueblos hermanos. El conflicto que se vive, es
una nueva expresión del problema de la tierra, aún subsistente en
el país. Pero de saque, no se puede enfrentar este problema,
invadiendo a la propiedad comunal de las tierras de quebrada de la
Comunidad Campesina de Huachos.
Quienes encabezan una pandilla de saqueadores e invasores, además
de provocar la muerte de hermanos comuneros, engañan malévolamente
a su propio pueblo. ¿Qué pretenden los inefables Willi Flores,
Tito Dávalos y el ex GC. Cabezas? Estos sujetos han caído en lo
más deleznable e imperdonable de la conducta humana.
Toda la zona norte de Castrovirreyna, sabe desde tiempos
immemoriales, que las tierras de Mújecc, Pucarume, Buena Vista,
Quilca, Pocolay, Marcas, etc., son tierras de la Comunidad de
huachos. Lo registra la historia, lo respalda las leyes, lo
trabaja la comunidad. Así, con pésimas artes una gavilla de
delincuentes quieren forzar lo que la historia, la legalidad y la
realidad respalda la auténtica propiedad y posesión.
El problema de la carencia de la tierra en el hermano pueblo de
Capillas no se resuelve, invadiendo casa ajena. Si sus autoridades
fueran inteligentes, estarían procurando una irrigación que riegue
desde la parte alta de Capillas hasta Pauranga. Existe el
proyecto. Sólo falta tramitarlo ante el Gobierno Regional.
En lugar de dilapidar y malversar el presupuesto municipal
capillano que está pagando la insanía de matones contratados,
deberían sus autoridades edilicias dedicarse a mejorar su sistema
de riego en el propio Capillas y no estafar a gente sencilla y
laboriosa azuzándolos a invadir lo que nunca les perteneció ni les
pertenecerá.