Diversas y verdaderas amenazas penden sobre
la tierra. Pero para comprender mejor lo que nos espera, debemos
hacer un viaje imaginario dentro del tiempo en busca de algunas
lecciones de nuestro pasado.
Admitamos y estamos obligados a ello por la
razón que los pueblos antiguos o primitivos vivían y viven aun en
armonía con su medio natural. Se contentaban con satisfacer sus
necesidades sin poner su medio ambiente en peligro. Comprendían
acaso por un natural instinto de conservación o quizás porque
habían logrado comprender lo importante que resultaba, respetar la
cadena alimenticia de los seres vivos y sus implicancias
colaterales que desembocaban en la búsqueda de un equilibrio
armónico del ecosistema.
Los estudios antropológicos, nos permiten visualizar que muchas
civilizaciones y especimenes han colapsado y desaparecido como
consecuencia de las transformaciones bruscas en su ecología.
Los antropólogos, igualmente han descubierto que los seres humanos
debemos seguir aquella ley natural que dice: “Cada ecosistema
ofrece una cantidad máxima de soporte para las especies que allí
viven. Los factores ecológicos como la depredación y la
competencia tienden a regular la población de cada especie”. En
esencia, el objetivo en el que todos estemos involucrados deberá
ser el estudio y la conservación de la naturaleza. Tenemos que
estar ahí donde los humanos han tomado a la tierra como propia sin
considerar que todos somos parte de ella. Es cierto que la tierra
esta en constante evolución; que ha llegado a su ciclo mas bello
en el equilibrio de sus recursos y su población han llegado casi
al umbral de la perfección. Hoy, en estos tiempos, ese equilibrio
ha sido avasallado por la furia liquidadora de empresas
transnacionales a quienes no les importa depredar y contaminar los
recursos naturales, siempre que estas representan ingentes
ingresos económicos a sus arcas. Sin embargo, la evolución
continua, pero esta vez en forma involutiva es decir
negativamente.
Es por eso que hoy podemos decir que existe LA OTRA ECOLOGIA. Por
queconcurrimos a ver una sociedad voraz en su afán de capturar y
explotar los recursos naturales sin piedad y sin importarles la
vida humana ni el medio natural. Las transnacionales buscan
enriquecerse, no importa como, así fueran a costas de las
necesidades de los que los rodean. A estas compañías no les
interesa otra cosa que no sea su excesiva ansia de lucrar y
potenciar sus economías, sin aplicar políticas restitutivas a los
recursos que extraen y contaminan. Los recursos naturales están
siendo sobre explotados.
Bajo este contexto, podemos ver lo que ocurre en nuestra región
geográfica de Huancavelica. Desde siempre se nos ha considerado la
región más pobre y analfabeta del Perú. Preguntémonos: ¿Como hemos
llegado a ese nivel? ¿Quienes son los responsables para que eso
ocurra? Fuimos y seguimos siendo a despecho de muchos, una de las
regiones más ricas. En las entraña de nuestras cordilleras se
guardan las ingentes riquezas minerales. Nuestros ríos muestran
características muy especiales que nos invitan al pleno desarrollo
hidroenergetico.
No obstante las compañías depredadoras como
la BUENAVENTURA (que nada tiene de ese nombre) contaminan estos
ríos y explotan esos recursos sin restituir lo que de ellos se
llevan ni mucho menos sin salvaguardar su integridad natural.
Desde siempre, no solo ha dañado nuestro ecosistema, sino que
también han depredado nuestra flora y fauna, talando grandes
cantidades de árboles de eucalipto para utilizarlos como puntales
en la infinidad de túneles que ha escavado.
Es hora de que las autoridades huancavelicanas y el pueblo mismo
tomen las medidas que les corresponde. Que los pueblos que sufren
el cambio de su ecología sean los verdaderos beneficiados.