Apolonia y Fortunata Cárdenas Gutiérrez |
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DOS PROMOTORAS INOLVIDABLES: APOLONIA Y FORTUNATA Toda gran obra es producto de hombres o mujeres desinteresados. En las hermanas Apolonia y Fortunata Cárdenas Gutiérrez, se podría expresar del mejor modo el más alto sentimiento y las aspiraciones de Huachos en la década del 70. Era octubre de 1968 y el Perú atravesaba una fuerte conmoción política. El presidente Fernando Belaunde, era depuesto por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado. La carretera Chincha Huachos, iniciada muchas décadas atrás, se encontraba en construcción en el punto llamado “Pebe”, a pocos kilómetros de Huachos. Pero peligraba por la gran incertidumbre creada. Estas pujantes mujeres del pueblo, habituadas a mil combates por la vida, asumieron el gran reto como auténticas lideresas, ocupando virtualmente el cargo de alcaldesas. Comprendieron mejor que nadie que era la hora de lograr a cualquier costo, la conclusión de la carretera a Huachos. Se les vió caminando, preocupadas pero juntas, dirigiendo trabajos rudos, brindando el aliento generoso y aún aportando de su propio peculio. Silenciosas, pero incansables no se rindieron un solo minuto para coronar ese hermoso sueño colectivo, que se hizo realidad con el ingreso del primer vehículo, el 26 de junio de 1969. Y como sostén., todo un pueblo laborioso, con inmenso amor al terruño, que demostraba estar hecho para el trabajo y que sintonizaba plenamente con sus lideresas. Hoy que las nuevas generaciones gozan ya de estos beneficios de la comunicación, les rendimos un póstumo homenaje. ¡Gloria a Apolonia y Fortunata! |
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