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Así se desarrolló la ‘Operación Resolución Absoluta’ de EE. UU. para capturar a Maduro | VIDEO

El presidente Trump ofreció detalles de la planificación del operativo, incluida la construcción de una réplica de la casa de seguridad de Maduro, donde las fuerzas de operaciones especiales practicaron.

Según fuentes de la cadena de noticias estadounidense CNN, Maduro y Flores habrían sido sacados de la cama esa noche y trasladados en helicóptero al buque de guerra. Desde allí fueron llevados a Nueva York, donde el presidente venezolano será juzgado, según el gobierno de Trump.
Según fuentes de la cadena de noticias estadounidense CNN, Maduro y Flores habrían sido sacados de la cama esa noche y trasladados en helicóptero al buque de guerra. Desde allí fueron llevados a Nueva York, donde el presidente venezolano será juzgado, según el gobierno de Trump.

 

En agosto, un equipo clandestino de agentes de la CIA se escabulló en Venezuela con un plan para recabar información sobre Nicolás Maduro, presidente del país, a quien el gobierno de Trump había calificado de narcoterrorista.

 

El equipo de la CIA se trasladó por Caracas y permaneció desapercibido durante meses mientras estuvo en el país. La información recopilada sobre los movimientos diarios del dirigente venezolano —combinada con una fuente humana cercana a Maduro y una flota de drones furtivos que volaban en secreto sobre él— permitió a la agencia trazar un mapa con detalles minuciosos sobre sus rutinas.

 

Era una misión muy peligrosa. Con la embajada estadounidense cerrada, los agentes de la CIA no podían operar con la cobertura diplomática. Pero tuvo mucho éxito. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo en una conferencia de prensa que, gracias a la información recopilada por el equipo, Estados Unidos sabía por dónde se movía Maduro, qué comía e incluso qué mascotas tenía.

 

Esa información fue decisiva para la operación militar subsiguiente, una incursión realizada el sábado antes del amanecer por comandos de élite de la Fuerza Delta del ejército, la operación militar estadounidense más arriesgada de este tipo desde que miembros del Equipo SEAL 6 de la Marina mataron a Osama bin Laden en una casa de seguridad de Pakistán en 2011.

 

El resultado fue una operación tácticamente precisa y rápidamente ejecutada que sacó a Maduro de su país sin pérdida de vidas estadounidenses, un resultado anunciado por el presidente Trump en medio de interrogantes significativas sobre la legalidad y el fundamento de las acciones estadounidenses en Venezuela.

 

Trump ha justificado lo que se denominó Operación Resolución Absoluta como un ataque contra el narcotráfico. Pero Venezuela no es un actor tan importante en el tráfico internacional de drogas como otros países. Funcionarios habían dicho con anterioridad a los líderes del Congreso que su objetivo en Venezuela no era el cambio de régimen. Y Trump lleva mucho tiempo diciendo que se opone a las ocupaciones extranjeras estadounidenses.

 

Sin embargo, el sábado, el presidente proclamó que los funcionarios estadounidenses estaban al mando de Venezuela y que Estados Unidos reconstruiría la infraestructura petrolera del país.

 

A diferencia de intervenciones caóticas estadounidenses del pasado —del ejército en Panamá o de la CIA en Cuba—, la operación para capturar a Maduro fue prácticamente impecable, según diversos funcionarios familiarizados con los detalles, algunos de los cuales hablaron bajo condición de anonimato para describir los planes.

 

En los preparativos, los comandos de la Fuerza Delta ensayaron la extracción dentro de una maqueta a escala real de la casa de seguridad de Maduro que el Mando Conjunto de Operaciones Especiales había construido en Kentucky. Practicaron atravesar puertas de acero a pasos cada vez más rápidos.

 

Los militares llevaban días preparándose para ejecutar la misión, a la espera de buenas condiciones meteorológicas y de un momento en que se redujera al mínimo el riesgo de bajas civiles.

 

En medio del aumento de las tensiones, Maduro había estado rotando entre seis y ocho lugares, y Estados Unidos no siempre sabía en dónde pensaba alojarse hasta bien entrada la noche. Para ejecutar la operación, el ejército estadounidense necesitaba confirmación de que Maduro se encontraba en el complejo en el cual habían entrenado.

 

En los días previos a la incursión, Estados Unidos envió un número creciente de aviones de Operaciones Especiales, aviones especializados en guerra electrónica, drones armados Reaper, helicópteros de búsqueda y rescate y aviones de combate, refuerzos de última hora que, según dijeron los analistas militares, indicaban que la única cuestión era cuándo se produciría la acción militar, no si se produciría.

 

Estados Unidos había tomado otras medidas destinadas a aumentar la presión sobre Maduro y preparar la incursión para capturarlo. Una semana antes, la CIA había realizado un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela. Y durante meses, el ejército estadounidense ha llevado a cabo una campaña legalmente cuestionada que ha destruido decenas de barcos y causado la muerte de al menos 115 personas en el Caribe y el Pacífico oriental.

 

En los últimos días, Maduro intentó evitar una incursión estadounidense, ofreciendo a Estados Unidos acceso al petróleo venezolano, dijo Trump el sábado. Un funcionario estadounidense dijo que el acuerdo, ofrecido el 23 de diciembre, habría hecho que Maduro abandonara el país rumbo a Turquía. Pero Maduro rechazó airadamente ese plan, dijo el funcionario. Estaba claro, añadió el funcionario, que Maduro no se tomaba en serio la negociación.

 

El fracaso de las conversaciones preparó el terreno para la misión de captura, que culminó con el traslado de Maduro a Estados Unidos y su detención en Brooklyn para enfrentarse a cargos federales de narcotráfico.

 

Probablemente, en el gobierno venezolano había pocas dudas de que Estados Unidos iba a realizar la incursión. Pero los militares se esforzaron por mantener la llamada sorpresa táctica, como hicieron con su operación del verano para destruir las instalaciones nucleares iraníes.

 

Trump había autorizado al ejército estadounidense a seguir adelante ya el 25 de diciembre, pero dejó el momento exacto en manos de los funcionarios del Pentágono y de los planificadores de Operaciones Especiales para asegurarse de que la fuerza atacante estaba preparada y de que las condiciones sobre el terreno eran óptimas.

 

Los militares estadounidenses querían llevar a cabo la operación durante las festividades porque muchos funcionarios del gobierno estaban de vacaciones y porque un número significativo de militares venezolanos estaban de permiso, según un funcionario estadounidense.

 

El mal tiempo, impropio de la estación, retrasó la operación varios días. A principios de semana, sin embargo, el tiempo mejoró y los mandos militares contemplaron una “ventana móvil” de oportunidades de ataque en los días siguientes. Trump dio la orden definitiva a las 10:46 p. m. del viernes.

 

Si el clima no hubiera mejorado, la misión podría haberse aplazado hasta mediados de enero, dijo un funcionario.

 

La operación se puso oficialmente en marcha hacia las 4:30 p. m. del viernes, cuando funcionarios estadounidenses dieron la primera serie de aprobaciones para lanzar al aire determinados elementos. Pero eso no significaba que se autorizara la misión completa. Durante las seis horas siguientes, los funcionarios siguieron vigilando las condiciones sobre el terreno, incluidas las meteorológicas y el paradero de Maduro.

 

Trump pasó la noche en el patio de Mar-a-Lago, su club de Florida, donde cenó con ayudantes y secretarios del gabinete. Los ayudantes del presidente le dijeron que lo llamarían esa misma noche, hacia las 10:30 p. m., para solicitar el visto bueno definitivo. Trump lo hizo por teléfono y luego se reunió con sus altos funcionarios de seguridad nacional en un lugar seguro de la propiedad.

 

Dentro de Venezuela, el esfuerzo comenzó con una operación cibernética que cortó el suministro eléctrico a grandes franjas de Caracas, envolviendo la ciudad en la oscuridad para permitir que los aviones, drones y helicópteros se acercaran sin ser detectados.

 

Más de 150 aviones militares, entre drones, cazas y bombarderos, que despegaron de 20 bases militares y buques de la Marina diferentes, formaron parte de la misión.

 

A medida que la aviación avanzaba sobre Caracas, los organismos militares y de inteligencia determinaron que habían mantenido la sorpresa táctica: Maduro no había sido advertido de que se avecinaba la operación.

 

El sábado muy temprano, explosiones estruendosas retumbaron en Caracas cuando aviones de guerra estadounidenses atacaron baterías de radar y de defensa antiaérea. Aunque algunas de las explosiones publicadas en las redes sociales parecían dramáticas, un funcionario estadounidense dijo que se trataba sobre todo de instalaciones de radar y torres de transmisión de radio derribadas.

 

Al menos 40 personas murieron en el ataque del sábado en Venezuela, entre militares y civiles, según un funcionario venezolano de alto rango que habló bajo condición de anonimato para describir los informes preliminares.

Más tarde, Caine dijo a los reporteros que los aviones, bombarderos y drones entraron en Venezuela para destruir las defensas aéreas del país y permitir la entrada de helicópteros que transportaban fuerzas de operaciones especiales estadounidenses.

 

Aunque las defensas aéreas fueron suprimidas, los helicópteros fueron atacados cuando se acercaban al complejo de Maduro aproximadamente a las 2:01 a. m., hora local. Caine dijo que los helicópteros respondieron con una “fuerza abrumadora”.

 

 

 

Uno de los helicópteros fue alcanzado. Dos funcionarios estadounidenses dijeron que alrededor de media decena de soldados resultaron heridos en el conjunto de la operación.

 

Los operadores de la Fuerza Delta asignados para capturar a Maduro fueron conducidos a su objetivo —en la base militar más fortificada de Venezuela— por una unidad de élite de aviación de Operaciones Especiales del ejército, el 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, que vuela helicópteros MH-60 y MH-47 modificados.

 

El 160.º Regimiento, apodado Night Stalkers —o los Acechadores Nocturnos—, se especializa en misiones de alto riesgo, de bajo nivel y nocturnas, como inserciones, extracciones e incursiones. La unidad ha llevado a cabo lo que el Pentágono denominó misiones de entrenamiento cerca de la costa de Venezuela en los últimos meses.

 

Una vez en tierra, la Fuerza Delta se movió rápidamente por el edificio para encontrar a Maduro. A unos 2000 kilómetros de distancia, en una sala dentro de Mar-a-Lago, Trump y sus principales ayudantes vieron cómo se desarrollaba el asalto en tiempo real, gracias a una cámara colocada en un avión que lo sobrevolaba.

 

Mientras Caine narraba los acontecimientos en la pantalla, el presidente le hacía preguntas sobre el desarrollo de la operación.

 

“Lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión”, dijo el presidente en Fox News el sábado por la mañana.

 

Mientras el presidente supervisaba la incursión desde Florida, los operadores de la Fuerza Delta utilizaron un explosivo para entrar en el edificio.

 

El funcionario estadounidense dijo que las fuerzas de Operaciones Especiales tardaron tres minutos, tras volar la puerta, en avanzar por el edificio hasta el lugar donde se encontraba Maduro.

 

Trump dijo que una vez que las fuerzas de operaciones especiales atravesaron el complejo y llegaron a la habitación de Maduro, este y su esposa intentaron escapar a una habitación reforzada con acero, pero fueron detenidos por las fuerzas estadounidenses.

 

“Intentaba llegar a un lugar seguro”, dijo Trump durante una conferencia de prensa con Caine, y añadió: “Era una puerta muy gruesa, muy pesada. Pero no pudo llegar a esa puerta. Llegó a la puerta, pero fue incapaz de cerrarla”.

 

Unos cinco minutos después de entrar en el edificio, la Fuerza Delta informó que tenían a Maduro bajo custodia.

 

Los militares iban acompañados de un negociador de rehenes del FBI por si Maduro lograba encerrarse en una habitación segura o se negaba a rendirse.

 

Sin embargo, esas negociaciones resultaron innecesarias. Los operativos Delta subieron con rapidez a la pareja en los helicópteros, que habían regresado al complejo. A las 4:29 a. m., hora de Caracas, Maduro y su esposa fueron trasladados al USS Iwo Jima, un buque de guerra estadounidense en el Caribe estacionado a unos 160 kilómetros de la costa de Venezuela durante la operación.

 

La pareja fue trasladada del Iwo Jima a la base naval estadounidense de Guantánamo, donde el FBI tenía un avión gubernamental 757 esperando para llevarlo a un aeropuerto controlado por los militares al norte de Manhattan.

 

Trump observó hasta que las fuerzas de Operaciones Especiales salieron de Venezuela, sobrevolando el océano, dijo un funcionario.

 

Trump dijo que Estados Unidos estaba preparado para llevar a cabo una segunda oleada de ataques contra Venezuela, pero que no creía que fuera necesario. Lanzó una advertencia a otros dirigentes venezolanos: también estaría dispuesto a ir por ellos.

 

Fuente: NYT

 

 

 

 

 

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