Entre varias promesas, dijo que el fundador de su partido, Vladimir Cerrón, no será ni portero en su Gobierno, cuestión que resulta inverosímil. Cerrón, con una condena judicial firme por delitos de corrupción, es el autor intelectual del plan de Gobierno marxista-leninista que intentó morigerar Castillo en el tramo final, y que parece sacado de una biblioteca estalinista antes de la caída del muro de Berlin.