Ver la entrevista a Will Freeman realizado por Epicentro TV partir del minuto 1:12:41
En su artículo para The New York Times, Will Freeman traza un diagnóstico contundente: el Perú ha dejado de ser una democracia funcional, no porque haya un dictador en el poder - que es lo que ha marcado el deterioro democrático de nuestra región durante décadas - sino porque el poder se ha disuelto entre redes políticas, económicas y criminales que operan con impunidad.
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Freeman describe un país donde el gobierno formal se ha convertido en una fachada. Las decisiones cruciales ya no se toman en Palacio de Gobierno, sino en lo que él llama "poderes paralelos": una alianza de políticos, empresarios, redes ilegales y autoridades locales que legislan y gobiernan al margen del Estado.
Según su análisis, esta forma de desgobierno es más estable —y peligrosa— que una dictadura clásica, porque mantiene la apariencia de normalidad: hay elecciones, hay Congreso, hay medios, pero el Estado ha dejado de cumplir su función esencial: garantizar la libertad, la seguridad y la justicia para todos.
La descripción no es exagerada. La violencia del crimen organizado, la minería ilegal, la extorsión y la corrupción institucionalizada son hoy parte del paisaje cotidiano. Como advierte Freeman, la libertad también muere cuando el Estado no puede o no quiere limitar a los poderes privados depredadores.
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