El 18 de mayo de 1781, en un evento público celebrado en la Plaza de Armas de Cuzco, Túpac Amaru II fue ejecutado, junto a Micaela Bastidas su esposa, no sin antes sufrir varias torturas, una de las cuales consistía en ser amarrado de pies y manos para que unos caballos tensaran las cuerdas con las que había sido atado.
La rebelión de Túpac Amaru (1780-1783) fue la más grande en Hispanoamérica colonial, con un saldo de 100 000 muertos y una extensión muy amplia, que incluye los territorios de lo que hoy conocemos como Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
Su esposa, Micaela Bastidas, fue la estratega fundamental de la rebelión que comenzó en noviembre de 1780 con la ejecución del corregidor Antonio de Arriaga. Muchos pensaron y piensan que el movimiento terminó el 18 de mayo de 1781 con la cruel muerte de los dirigentes en la plaza del Cusco. Sin embargo, el primo de Túpac Amaru, Diego Cristóbal; el hijo de Condorcanqui y Bastidas, Mariano; y un pariente de Micaela, Miguel Bastidas, dirigieron una segunda fase, que fue más violenta y más radical.

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