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Por: David Vilcapuma Gutiérrez Licenciado en Educación Divulgador de la cultura popular yanina. |
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Vivimos en un mundo que sufre de una silenciosa pero profunda distorsión. Hace más de dos siglos, el filósofo Immanuel Kant advirtió sobre un peligro ético que hoy se ha convertido en nuestra rutina diaria: hemos invertido la regla de la vida.
Nos encontramos en una época donde, paradójicamente, amamos a las cosas materiales como si tuvieran dignidad y usamos a las personas como si tuvieran un precio.
Emanuel Kant, filósofo alemán.
Basta con mirar a nuestro alrededor para notar este intercambio de valores. Nos duele más el rasguño en el teléfono inteligente de última generación que el cansancio del repartidor que lo trajo a casa. Cuidamos los objetos, los presumimos y los protegemos como si tuvieran un valor sagrado e insustituible. Mientras tanto, a los seres humanos los medimos bajo la fría regla de la utilidad: ¿qué beneficio me dejas?, ¿en qué me sirves?
El síntoma más claro de esta crisis moral está en la pérdida de la amabilidad genuina. ¿Cuántas veces somos amables con alguien solo porque necesitamos que nos haga un favor? En ese preciso instante, la cortesía deja de ser empatía y se convierte en una transacción comercial. Cuando tratamos a un amigo, a un compañero o a un desconocido como el puente para lograr nuestros objetivos, lo despojamos de su valor real y lo reducimos a una simple herramienta de conveniencia.
Kant explicaba que las cosas tienen un precio porque se pueden comprar, vender o sustituir por algo equivalente. Los seres humanos, en cambio, no tienen equivalente; están por encima de cualquier valor comercial porque poseen dignidad.
La gran tragedia de la humanidad no es la falta de tecnología o de recursos, sino el olvido de esta regla básica. Las herramientas se usan; las personas se valoran. Es momento de detener la marcha, mirarnos al espejo y asegurarnos de que nuestra calidez hacia los demás nazca del respeto a su existencia, y no de la necesidad de nuestro próximo beneficio.
Chincha, octubre de 2026
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