En OPINIÓN LIBRE |

Keiko y Roberto: La continuidad y la promesa del cambio de sistema

No olvidemos que muchas tragedias latinoamericanas comenzaron con promesas de cambio, justicia social y ayuda a los pobres.

 


Por: David Auris Villegas - Escritor/Pedagogo
https://orcid.org/0000-0002-8478-6738

 

Aunque me he especializado en escribir columnas sobre educación, la coyuntura actual me obliga a mirar hacia la política. Recuerdo el viejo adagio: «más vale lo conocido que aquello por conocer».

 

Hoy, mientras se debate parte del futuro del Perú, esa frase me martillea el pensamiento. Una candidata plantea la continuidad del sistema que, pese a los vaivenes de la política peruana, ha funcionado hasta ahora; el candidato varón propone refundar el país y elevar los sueldos bajo una nueva Constitución.

 

No olvidemos que muchas tragedias latinoamericanas comenzaron con promesas de cambio, justicia social y ayuda a los pobres. Así se impulsaron modelos en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador que terminaron quebrados. Las propuestas de Sánchez, como ampliar el rol del Estado, aumentar salarios, multiplicar subsidios y cambiar la Constitución, pueden sonar atractivas, pero aplicadas en el Estado permeado por la corrupción, serán un fracaso. En contraste, Fujimori propone mantener el modelo vigente, fortalecer la seguridad e impulsar mayor inversión privada y empleo.

 

No obstante, estas propuestas deben analizarse en el campus de la educación para valorar sus alcances y posibles beneficios para el país en este tramo final de la campaña electoral. Sin embargo, ambos candidatos han demostrado no poseer una visión de estadista ni una comprensión clara de las tendencias globales. En el debate del 31 de mayo, ninguno proyectó un Perú desarrollado, innovador, próspero y capaz de competir exitosamente en el escenario internacional.

 

El debate no profundizó en plantear el desarrollo del Perú, en base a la educación, ciencia, investigación, innovación y tecnología, columnas del progreso de Corea del Sur, Israel, Singapur, Finlandia y China. En lugar de una visión de futuro basada en conocimiento y competitividad, predominó el discurso político y las promesas inmediatas, sin una ruta clara para construir un país más innovador, seguro, sostenible y desarrollado.

 

En lugar de más promesas fáciles y subsidios, los candidatos deberían convocar al esfuerzo, sacrificio y responsabilidad. Así lo hizo Winston Churchill frente a la amenaza nazi, inspirando al pueblo inglés a resistir y vencer. Hoy, el Perú necesita valentía, cooperación, coraje e inteligencia para derrotar la delincuencia y la corrupción, que se manifiestan tanto en el policía que exige una coima al conductor como en el ministro que negocia favores bajo la mesa.

 

En consecuencia, el futuro del Perú, como el de cualquier país, no se construirá con promesas seductoras; por el momento, lo más sensato es mantener la continuidad del sistema. Este 7 de junio votemos con responsabilidad racional y no emocional.

 

© David Auris Villegas. Experto en autodivulgación científica para posicionar la marca profesional en Google. Edita y divulga las revistas AURISEDUCA Y AURIS.

 

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