El artículo publicado en The Lancet, una prestigiosa revista británica científica, desvela una realidad silenciosa: el plástico, omnipresente e indispensable en la vida moderna, impacta negativamente la salud humana durante todo su ciclo de vida. Aunque la evidencia científica crece, el problema rara vez se aborda de manera integral; solo al considerar en conjunto producción, uso, desecho y degradación comprendemos la verdadera magnitud de sus consecuencias.
Lejos de reducir nuestra dependencia, la fabricación de plásticos sigue en ascenso, prolongando décadas de contaminación y emisiones cuyo peaje sanitario empieza a ser evidente. El problema que estamos viendo es que estos contaminantes son atípicos: su movilidad es lenta y compleja, lo que dificulta su estudio y exige grandes recursos de investigación.
La contaminación por plásticos es una amenaza para la salud no reconocida lo suficiente, advierte un grupo de expertos en la revista The Lancet, que recuerda que estos causan enfermedad y muertes, desde la infancia hasta la vejez, con un impacto que recae desproporcionadamente en las poblaciones de menos ingresos.
Además, recuerdan los autores, los plásticos son responsables de pérdidas económicas relacionadas con la salud que superan los 1,5 billones de dólares anuales.
Los expertos advierten que, si no hay cambios, la producción de plástico casi se triplicaría entre 2019 y 2060
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Los plásticos son un peligro grave, creciente y poco reconocido para la salud humana y planetaria. Los plásticos causan enfermedades y muertes desde la infancia hasta la vejez y son responsables de pérdidas económicas relacionadas con la salud superiores a US$15 billones anuales. Estos efectos caen desproporcionadamente sobre las poblaciones de bajos ingresos y en riesgo. El principal motor de esta crisis está acelerando el crecimiento de la producción de plástico de 2 megatoneladas (Mt) en 1950, a 475 Mt en 2022 que se proyecta que será de 1200 Mt para 2060. La contaminación plástica también ha empeorado, y 8000 Mt de residuos plásticos ahora contaminan el planeta. Menos del 10% de plástico se recicla. Sin embargo, el continuo empeoramiento de los daños de los plásticos no es inevitable. Al igual que la contaminación del aire y el plomo, los daños de los plásticos pueden mitigarse de manera rentable mediante leyes y políticas basadas en pruebas, aplicadas de manera transparente y adecuadamente financiadas. Para hacer frente a los daños de los plásticos a nivel mundial, los Estados miembros de la ONU se resolvieron por unanimidad en 2022 para desarrollar un instrumento completo y jurídicamente vinculante sobre la contaminación plástica, a saber, el Tratado Global de Plásticos que abarca todo el ciclo de vida del plástico. Coincidiendo con la esperada finalización de este tratado, estamos lanzando un sistema de monitoreo global independiente basado en indicadores: la Lancet Countdown sobre salud y plásticos. Esta cuenta atrás identificará, rastreará y reportará regularmente sobre un conjunto de indicadores geográfica y temporalmente representativos que monitorean el progreso hacia la reducción de las exposiciones plásticas y mitigarán los daños del plástico a la salud humana y planetaria. THE LANCET
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El artículo, en el que también se anuncia una iniciativa para hacer seguimiento de los efectos en la salud y supervisar los avances, se publica unas horas antes de que los representantes de los Estados miembros de las Naciones Unidas se reúnan en Ginebra (Suiza) –del 5 al 14 de agosto–para “las esperadas” negociaciones finales sobre el tratado mundial sobre los plásticos.
El mandato de estas negociaciones es elaborar un pacto internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluido el medio marino, basado en un enfoque integral que aborde todo el ciclo de vida de los productos.
Los expertos, de diversas instituciones, entre ellas estadounidenses, australianas y alemanas, piden que se preste mayor atención a los efectos sobre la salud a la hora de considerar la contaminación por estos materiales. También mencionan que, si no se producen cambios, la producción de plástico casi se triplicaría entre 2019 y 2060.
Un trabajador prepara el polipropileno o resina plástica (materia prima de los contenedores de plástico) en una máquina. / EFE | How Hwee Young
Escasa información y transparencia
En el texto, los científicos revisan las pruebas actuales sobre cómo los plásticos, incluidos los microplásticos y los productos químicos en ellos, afectan a la salud humana.
Las emisiones atmosféricas procedentes de su producción incluyen partículas en suspensión (PM2,5), dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, así como sustancias químicas peligrosas a las que pueden estar expuestos los trabajadores del sector del plástico.
Además, los expertos denuncian que existe “una falta de transparencia” en torno a las sustancias químicas presentes en los plásticos, sus volúmenes de producción, sus usos y su toxicidad conocida o potencial.
En cuanto a los últimos estudios publicados sobre la presencia de microplásticos en tejidos y fluidos corporales –hay informes que aseguran que se han encontrado en pulmón, riñón, cerebro, torrente sanguíneo o semen–, los investigadores señalan que, aunque se necesitan más investigaciones para comprender la relación con los posibles efectos sobre la salud, se justifica un enfoque precautorio.
Impacto en el medioambiente
El artículo de The Lancet también recoge la estimación de que el 57 % de los residuos plásticos no gestionados se queman al aire libre, lo que constituye una importante fuente de contaminación atmosférica en los países de ingresos bajos y medios.
Y los residuos plásticos pueden proporcionar un hábitat para que los mosquitos pongan sus huevos y para el crecimiento de microorganismos, lo que podría contribuir a la propagación de enfermedades transmitidas por vectores y a la resistencia a los antimicrobianos.
“El 57 % de los residuos plásticos no gestionados se queman al aire libre, lo que constituye una importante fuente de contaminación atmosférica en los países de ingresos bajos.”
“Queremos que la gente sea consciente de que el plástico no es tan seguro, tan cómodo ni tan barato como cree”, afirma Philip Landrigan, uno de los autores, profesor de Biología en la Universidad de Boston.
“Los plásticos se fabrican a partir de combustibles fósiles, contaminan los alimentos y el agua, están relacionados con muchas enfermedades humanas y suponen unos costes elevados en atención médica y daños medioambientales”, afirma en un comunicado de su universidad, que recuerda que la producción es un importante factor del cambio climático, ya que cada año libera a la atmósfera más gases de efecto invernadero que Brasil.
Ojo con el tratado
En el artículo los expertos también anuncian la puesta en marcha del proyecto “Lancet Countdown on Health and Plastics”, que identificará y hará un seguimiento de una serie de indicadores que documentan los efectos en la salud humana de los plásticos y los productos químicos.
“El 75 % de las sustancias químicas en plásticos nunca se ha sometido a pruebas de seguridad.”
La Universidad de Boston recuerda que el 75 % de las sustancias químicas en plásticos nunca se ha sometido a pruebas de seguridad.
El seguimiento de estos impactos y de una serie de intervenciones públicas y privadas para cumplir los objetivos previstos en el tratado de la ONU será el tema central de esta iniciativa conjunta de la citada universidad estadounidense, la Universidad de Heidelberg (Alemania), el Centro Científico de Mónaco y la Fundación Minderoo (Australia).
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