Pero el Excelentísimo Sr. Presidente de la República no debe olvidar las medidas a tomar para combatir la corrupción en las 160 municipalidades provinciales, las 1,646 municipalidades distritales y las 2,437 municipalidades de centros poblados que nacen, viven y se desarrollan - cada una de ellas - en un microcosmos tóxico, corrupto y con el único objetivo del afán de lucro.
El Sr. Presidente no debe olvidar que la corrupción, no es solamente estructural, es también cultural es decir que ya está “injertado” en los usos y costumbres de toda la población peruana.
Esta mentalidad no se combate con leyes y decretos sino que se hace desde el nacimiento, desde el hogar, desde la escuela y se realiza principalmente vía la educación por padres de familia conscientes y educadores bien pagados y motivados.