 |
Por: León Trahtemberg
Especialista en Ciencias de la Educación
|
Padres y maestros no deberían pronosticar el futuro de nuestros alumnos a partir de su situación actual, sino ayudarlos a construirlo impulsando sus propósitos.
Uno de los errores que podemos cometer los educadores es creer que lo que vemos hoy en un alumno determina lo que será mañana.
Las dificultades, facilidades o limitaciones que evidencia un niño o joven hoy no determinan su éxito o fracaso futuro. Es solamente su línea de base
Nuestra tarea no es poner etiquetas ni anticipar destinos, sino crear las condiciones para que cada estudiante descubra sus capacidades, supere sus límites y encuentre su propio camino.
Educar es abrir posibilidades, no cerrar futuros.
¿Cuántas veces nuestros pronósticos sobre un alumno terminan limitando aquello que podría llegar a ser?