León XIV terminó su gira de 11 días por África, un continente donde el catolicismo ha aumentado de manera significativa en los últimos años. Y aunque la gira terminó con una misa multitudinaria en Guinea Ecuatorial, y dejó muchos momentos icónicos para el pontífice, los primeros días de este viaje trascendental para el Vaticano se vieron opacados por los intercambios verbales con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Y Trump no pudo escoger a un peor enemigo. Creyó que León XIV era un político más al que podría desprestigiar a su antojo, como lo ha hecho con casi todos los líderes globales que lo cuestionan o que, simplemente, no le gustan. Pero también creyó que el pontífice iba a seguir su rol discreto y mesurado que ha mostrado en su primer año de pontificado, a diferencia de Francisco, que era considerado casi un hereje para los católicos estadounidenses más conservadores que se plegaron a la agenda MAGA.
Pero no. León XIV, nacido como Robert Prevost en Chicago, decidió responder. “No le temo a la administración Trump”, dijo ante los periodistas, luego de que el mandatario dijera que no era “fan del Papa”, que era “débil” y que incluso fue elegido gracias a él. Esto sumado a una lamentable animación hecha con inteligencia artificial, donde Trump se presentaba como Jesucristo sanando a los enfermos.
????Donald Trump y el Papa León tuvieron un duro cruce tras un polémico mensaje del presidente en la red social X.
— NPY Oficial (@npyoficial) April 18, 2026
????Trump criticó duramente al Papa llamándolo "débil" y afirmó que el Vaticano lo eligió solo para que se enfrentara a su gobierno.
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Ante las guerras emprendidas por Trump aquí y allá, León XIV desde el Vaticano decidió tomar una postura, que no es otra que la postura del Evangelio, hablando de la necesidad de paz y reconciliación. Pero el mandatario lo tomó como un cuestionamiento a sus decisiones. Y sí, el Papa lo hizo calculando cada una de sus palabras, sabiendo de antemano la repercusión que tendría.
El presidente nunca ha sido un hombre religioso –de hecho, ni siquiera sabe cómo identificar las lecturas y los versículos de la Biblia, y hay videos de eso–, pero se ha adherido al cristianismo nacionalista estadounidense con el fin de preservar esa base electoral que le conviene. Los evangélicos más fundamentalistas –además, proisraelíes– han sido donantes importantes en sus campañas y un 80% de ellos votó por Trump en el 2024.
Los católicos, no obstante, sumaron poco más del 50% en aquellas elecciones y la disputa con el Papa no les ha sentado nada bien. El obispo Robert Barron, cercano a Trump, pidió que el mandatario se disculpara, y un grupo afín a MAGA, The Catholic Association, declaró su “profunda decepción”. Trump está en un año electoral, y la crisis energética producto de su pésimo cálculo en la guerra de Irán ya anticipa un resultado adverso para los republicanos. La huida de una parte del voto católico podría complicarlo mucho más.
Fuente: Publicado por Gisella López Lenci en El Comercio
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