Los arándanos, las uvas frescas y los polos de algodón se encuentran entre los productos peruanos que enfrentarán mayores dificultades para competir en Estados Unidos tras la entrada en vigor del arancel adicional de 12,5% aplicado por ese país desde este 24 de julio.
La medida también alcanza a otros productos de la oferta exportadora nacional, como espárragos, mandarinas y barras y perfiles de cobre refinado, bienes que han ganado espacio en el mercado estadounidense y que ahora deberán asumir un mayor costo de ingreso.
La Cámara de Comercio de Lima (CCL) alertó que el impacto podría sentirse con mayor fuerza en los sectores que han impulsado las exportaciones no tradicionales del país, especialmente la agroexportación, los textiles y algunas manufacturas.
Aunque la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) excluyó alrededor de 2.000 productos peruanos de la medida, esa excepción cubre aproximadamente el 45% de los envíos nacionales hacia ese destino. El resto, equivalente al 55% de las exportaciones a Estados Unidos y valorizado en US$6.221 millones, quedó sujeto al nuevo arancel.
Para la CCL, el problema no solo está en el pago del impuesto adicional, sino en la posición que tendrán los productos peruanos frente a competidores internacionales. En mercados donde pequeñas diferencias de precio pueden definir una compra, un mayor costo de importación puede reducir la ventaja que hoy tienen varios productos nacionales.
El reajuste a los aranceles ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entrarán en vigencia el próximo 7 de agosto.
Arándanos, uvas y textiles enfrentan mayor presión para competir en EE. UU.
El sector agroexportador concentra parte de la preocupación empresarial debido al peso que tienen productos como los arándanos y las uvas dentro de los envíos peruanos hacia Estados Unidos.
En los últimos años, estos productos se convirtieron en algunos de los principales motores de las exportaciones no tradicionales. Su crecimiento permitió ampliar la presencia del Perú en supermercados y cadenas comerciales estadounidenses, pero ahora deberán enfrentar un escenario con mayores costos de acceso.
La misma situación alcanza a los espárragos y las mandarinas, productos que también tienen una importante participación en la canasta agroexportadora. En el caso de la industria textil, los polos de algodón aparecen entre los bienes que podrían perder atractivo frente a proveedores de otros países con mejores condiciones arancelarias.
El cobre refinado también forma parte de la lista de productos afectados. Aunque Perú mantiene una fuerte presencia como exportador minero, el impacto mencionado por la CCL se concentra en productos con algún nivel de transformación, como barras y perfiles de cobre refinado.
El gremio empresarial señaló que la medida podría afectar la capacidad de las empresas peruanas para mantener sus precios en el mercado estadounidense y generar una presión sobre sectores que sostienen miles de empleos vinculados a la exportación.
La CCL reconoció las gestiones realizadas por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) durante el proceso de evaluación realizado por la USTR y destacó que las conversaciones con las autoridades estadounidenses deben continuar para buscar una revisión de la medida.
Además, precisó que la resolución estadounidense no establece que el Perú exporte mercancías producidas bajo condiciones de trabajo forzoso. La observación de Washington está relacionada con la necesidad de contar con una norma que prohíba expresamente la importación de bienes elaborados bajo esa modalidad.
CCL pide aprobar ley sobre trabajo forzoso para recuperar acceso comercial
Ante este escenario, la Cámara de Comercio de Lima instó al nuevo Gobierno y al Congreso a priorizar el proyecto de ley que busca impedir el ingreso de productos vinculados al trabajo forzoso, al considerar que atendería la principal observación de Estados Unidos y fortalecería la posición peruana para negociar una revisión del arancel adicional de 12,5%.
No obstante, el gremio sostiene que esta medida debe formar parte de una estrategia más amplia que permita reducir el impacto del gravamen, ampliar la lista de productos excluidos y evitar que las exportaciones peruanas pierdan competitividad frente a otros países con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.
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¿Realmente se trata de trabajo forzoso?
El imprevisible Donald Trump sostiene que los productores extranjeros obtienen una ventaja injusta al utilizar mano de obra sometida a explotación y que las empresas estadounidenses no pueden competir con esos costos. La USTR recordó que Washington prohíbe desde hace casi un siglo las importaciones vinculadas al trabajo forzoso y afirmó que, pese al consenso internacional, esta práctica "persiste en todo el mundo y se ha intensificado en los últimos años". Sin embargo, varios analistas consideran que la medida es una nueva vía legal para mantener el amplio programa arancelario de Trump, anunciado en abril de 2025 y rechazado posteriormente por la Corte Suprema. En ese momento, el presidente estadounidense utilizó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por su siglas en inglés) de 1977 para imponer aranceles sin autorización del Congreso. La Corte determinó que esa norma no permite a los presidentes establecer aranceles por cuenta propia. Los nuevos gravámenes contra el trabajo forzoso se basan ahora en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una legislación más consolidada que, según expertos, podría ser más difícil de impugnar judicialmente.
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