El gas natural es uno de los principales recursos energéticos del Perú. Su aprovechamiento contribuye a reducir los costos de energía y fortalecer la seguridad del suministro. Sin embargo, las regiones enfrentan mayores costos que la capital debido a la menor demanda y al rezago en infraestructura.
En este contexto, el Instituto Peruano de Economía (IPE) presentó el estudio “Medidas para impulsar la competitividad a partir del uso eficiente de la matriz energética”, encargado por la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH).
El estudio se presentó durante un webinar que contó con la participación de Carlos Gallardo, gerente general del IPE; Erick García, experto en hidrocarburos y exdirector general del Ministerio de Energía y Minas; Patricia Figueroa, directora ejecutiva de la SPH; e Iris Cárdenas, viceministra de Hidrocarburos. Además, el evento fue moderado por María Rosa Villalobos.
Gas natural: una masificación concentrada
El consumo de gas natural se concentra en Lima y Callao, que representa el 94% de la demanda nacional. La presencia de grandes usuarios, como las generadoras eléctricas, permite distribuir los costos de infraestructura entre un mayor volumen de consumo. Fuera de la capital, la menor demanda y la dispersión urbana dificultan alcanzar esa escala.
A ello se suma el rezago en infraestructura de transporte. El Perú cuenta con 1,558 km de ductos de transporte de gas natural, frente a una red cinco veces mayor en Colombia y diez veces mayor en Argentina. Solo Lima y Callao e Ica están conectadas directamente a esta red; en las concesiones Norte y Sur, el gas se traslada mediante camiones cisterna, lo que incorpora etapas adicionales de licuefacción y regasificación que elevan los costos del servicio.
Estas diferencias se reflejan en las tarifas para los usuarios. A fines de 2025, los comercios y pequeñas industrias de la concesión Sur pagaban 2.6 veces más que sus pares de Lima y Callao, mientras que los hogares en el Norte pagaban 22% más. Estos mayores costos dificultan la expansión del servicio fuera de Lima y Callao: el 57% de los hogares urbanos con acceso a electricidad en Lima y Callao tenía conexión a gas natural en 2025, frente a 44% en Ica, 16% en el Norte y apenas 2% en el Sur. Esta última se encuentra operada por Petroperú.
Menor exploración limita el potencial del recurso
Desde el desarrollo de Camisea no se han concretado nuevos proyectos gasíferos de gran escala y la inversión en exploración de hidrocarburos se redujo 94% en la última década respecto de la anterior. Desde 2021 se realizaron apenas tres perforaciones exploratorias.
Las reservas probadas acumulan nueve años de descenso y, manteniendo el ritmo actual de consumo y sin nuevas inversiones, representan alrededor de 14 años de producción. No obstante, el país tiene recursos que podrían ampliar este horizonte: la puesta en valor de los recursos contingentes 1C del Lote 58 permitiría llevarlo a aproximadamente 22 años.
Fuente: IPE
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