Durante una entrevista con el periodista César Hildebrandt, la ex primera ministra Betssy Chávez dejó entrever, quizá sin proponérselo, una dura crítica contra el expresidente Pedro Castillo, al calificar de forma implícita su intento de golpe de Estado como una acción torpe y carente de toda planificación.
En la conversación, Chávez buscó deslindar de toda responsabilidad en los hechos del 7 de diciembre de 2022, asegurando que, de haber tenido conocimiento del golpe, habría actuado “de otra manera”. Su explicación, sin embargo, terminó revelando más de lo que intentaba ocultar.
“Si yo hubiera tenido conocimiento, señor César Hildebrandt, de querer hacer un golpe de Estado, le comento que yo realicé en el año 2022 una maestría en el CAEN, en Desarrollo y Defensa Nacional. Yo tenía contactos con generales y altos mandos. ¿Usted cree que yo no me hubiera preocupado, en todo caso, por hacer un golpe con tanques, con armamentos, con toda la configuración de hacer un golpe de Estado?”, afirmó la ex premier.
Acto seguido, y con tono irónico, añadió: “¿De verdad me cree tan idiota para haberlo hecho mal (el intento de golpe sin tanques)?”. Hildebrandt no dejó pasar el comentario y replicó con precisión: “Bueno, el idiota fue el Presidente”. Chávez, entre risas nerviosas, evitó contradecirlo, pero el mensaje ya estaba dado.
Las declaraciones de la exjefa del Gabinete no solo generaron indignación y burla en redes sociales, sino también una lectura política inevitable: Chávez intentó lavarse las manos a costa de desacreditar a Castillo, dejando en evidencia el nivel de improvisación y descoordinación con el que se actuó en las últimas horas del régimen.
En lugar de asumir autocrítica, Chávez trasladó toda la responsabilidad al expresidente, confirmando indirectamente lo que ya era un secreto a voces: el golpe fue un acto desesperado, mal ejecutado y sin respaldo militar ni político.
Estas actitudes y sus palabras reflejan un intento de reposicionamiento político frente a los procesos judiciales que enfrenta. Pero sus afirmaciones dejan una sombra ética difícil de ignorar: no cuestiona el golpe por su ilegalidad, sino por su mala ejecución.
En resumen, Betssy Chávez vuelve al escenario público con el mismo libreto que marcó al gobierno de Castillo: negación, contradicción y oportunismo. Sus declaraciones, lejos de reivindicarla, confirman el desastre político de un régimen que confundió el poder con la improvisación y la lealtad con la ceguera.
Las redes sociales estallaron tras la entrevista. Para muchos, Chávez terminó diciendo lo que el país ya sabía: el golpe no solo fue un delito, fue también una muestra de la precariedad política de Pedro Castillo y de quienes lo acompañaron hasta el final.
Fuente: Información capturada en las redes sociales