La crisis de salud mental en Perú representa un problema de creciente relevancia. Se observa un aumento significativo de padecimientos en la población general, evidenciado por el incremento de síntomas de ansiedad, angustia y depresión, el mayor consumo de sustancias psicoactivas —tanto legales como ilegales—, los intentos de suicidio, los suicidios consumados y las descompensaciones de cuadros psicóticos.
Así lo advierten diversos estudios que, además, señalan la incidencia de factores sociales y económicos. A su vez, las dificultades en el acceso y la continuidad de los tratamientos contribuyen a agravar la situación e incrementan tanto la demanda como la complejidad de los casos que llegan al sistema público de salud.
Este sistema enfrenta una sobrecarga adicional debido a las demoras y barreras económicas del sector privado. En este contexto, se ha registrado un crecimiento sostenido en la cantidad de internamientos por motivos de salud mental, especialmente entre personas jóvenes.
Entre los factores que explican esta situación se destacan tres problemas graves: el 80% de personas sin tratamiento, la escasez de psiquiatras y el aumento del estrés por la inseguridad.
Además, en Perú hay menos de 300 psiquiatras para más de 34 millones de habitantes. Casi la mitad de los jóvenes sufre problemas emocionales graves y el 44% de la población ve el estrés como una gran amenaza.
La Defensoría del Pueblo advierte también que el Gobierno reduce cada año el presupuesto para este sector vital.
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Cambio de rumbo
El médico psiquiatra Dr. Carlos Bromley Coloma manifiesta a La República que la reforma de salud mental iniciada en el 2012 en nuestro país, que implicó la implementación de nuevos servicios de salud mental en la comunidad, requiere un impulso a lo logrado mediante la expansión de estos servicios y un cambio de rumbo del gobierno entrante, con la participación de nuevos actores.
“Implementar 306 centros de salud mental comunitaria, 54 unidades de hospitalización en salud mental y adicciones en hospitales generales, 94 hogares protegidos para población con insuficiente apoyo socio familiar, 11 equipos móviles para la atención de personas en condición de calle y población distante y dispersa, ha sido una tarea enorme y un logro trascendental para el país, pero no viene siendo suficiente”, advirtió.
Sostiene que la depresión, ansiedad, estrés, adicciones y violencia consumen a los peruanos. “A más servicios de atención, más personas que atender”, señala el especialista.
Esto se debe a que, según Bromley, la salud mental forma parte de una problemática multifactorial de carácter estructural que involucra las necesidades básicas insatisfechas, el desempleo, la inequidad, la desigualdad alimentaria, la pobreza, la inseguridad ciudadana y la discriminación, así como las crisis de todo tipo que sufre crónicamente el país y que incrementan los problemas de salud mental en la población, al extremo de que, si seguimos así, nunca habrá servicios de salud mental suficientes para atender a la población afectada mientras no se comiencen a resolver los problemas mencionados.
Más servicios de atención
El enfoque de incrementar los servicios de salud mental en la comunidad requiere un impulso para contar con más servicios de atención para la población afectada, pero también un cambio de rumbo para trabajar sobre los determinantes de la salud, consistente en contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y orientar al país hacia un mejor desarrollo para avanzar hacia el bienestar y el progreso de manera objetiva y real, reflexiona.
“No se puede estar mental y emocionalmente bien con deudas impagables, miedos de sufrir robos al salir a la calle, falta de agua en los hogares, inseguridad alimentaria, trabajo informal con ingresos que no alcanzan para la subsistencia diaria, exposición a violencia, carencias, frustración, impotencia y desesperanza”, manifiesta con preocupación.
“Solo con un país homogéneamente desarrollado y seguro, tendremos una población mental y emocionalmente sana. Esto incluye mejorar la jerarquía estructural en el Ministerio de Salud, ubicando a la Dirección Ejecutiva de Salud Mental como Dirección General, que trabaje en coordinación estrecha con la PCM y los gobiernos locales y regionales en temas de desarrollo país y resolución de conflictos”, subrayó finalmente el psiquiatra.
Fuente: La Republica
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