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Discurso a la nación de Keiko Fujimori, hija primogénita del brutal autócrata Kenya

El mensaje de fondo de su discurso ya con la banda presidencial y durante toda su campaña electoral fue algo así como un sancochado abombado.

Este sancochado que se parece a la pócima de Hermelinda Linda, la bruja de las historietas, son los que dejaron el país en ruinas, según expresión de esta novísima, pero vieja mandamás.
Este sancochado que se parece a la pócima de Hermelinda Linda, la bruja de las historietas, son los que dejaron el país en ruinas, según expresión de esta novísima, pero vieja mandamás.

 

Por: Esteban Saldaña Gutiérrez

Ingeniero Industrial


La ilegítima presidente constitucional del Perú, Keiko Fujimori - primogénita de quien yace en el averno el ex - dictador Alberto “Kenya” Fujimori - en campaña electoral espetó ante sus áulicos: “voy a gobernar como mi padre”. Con la banda presidencial encajada declaró que encontraba el país en ruinas.

 

La afirmación, sin embargo, encierra una paradoja difícil de soslayar: quienes hoy se presentan como salvadores participaron, directa o indirectamente, en la destrucción del país. Ese es el ADN del Fujimorato, la mentira, el engaño, el ardid y por lo visto esta señora gobernará peor que el padre.

 

Caricatura de Carlin del primer gabinete ministerial de Keiko Fujimori con ADN fujimorista.


La señora K dice haber encontrado un país en ruinas, pero lo que oculta deliberadamente es que ella y el fujimorato viene gobernado desde la caída de PPK en el 2018, que la doña propició con ahínco y ensañamiento en complicidad y ayuda de sus 72 congresistas. Igual tratamiento le dispensó a Martín Vizcarra, hasta que logró desaforarlo, con participación del enano diabólico, César Acuña, el de las universidades cochera. Francisco Sagasti, si bien no fue vacado, pero fue vejado Luego vendría el profesor Pedro Castillo, a quien estos mismos personajillos con ayuda de la fiscalía de alias “Vane” tendieron una celada y propiciaron su caída. Acto seguido la inefable Dina Boluarte tomaría el poder bajo la componenda del congreso mafioso que acaba de expirar, quienes la tenían acogotada y lo único que hacía era sonreír, a pesar de las masacres y muertes en el sur de nuestro país, a pesar, y valga la redundancia, del rosario de iniquidades y corruptelas que protagonizó y que ese congreso ocultó, encarpetó y la libró de sus delitos. Vendría luego el turno de Jerí, otro fantoche, que sus veleidades y desenfrenos acabaron con su corta aventura en palacio. Finalmente le tocaría el turno a Balcázar, otro pobre diablo, quien permitió, entre otras perlas, que los altos mandos de las fuerzas armadas lo humillaran públicamente.

 

La señora K para gobernar con total impunidad, como lo hicieron los tres últimos esperpentos que se apoltronaron en la casa de Taulichusco el viejo, con paciencia de mafiosa ha tomado uno a uno todas las instituciones que debieran velar por la independencia de poderes, la democracia y la justicia. Obviamente que el fujimorato no estuvo solo, contó con la participación y complicidad de los partidos que coparon el congreso de la mafia. Acción Popular, Renovación Popular, Avanza País, Podemos Perú, Alianza para el Progreso, Perú Libre y congresistas corruptos no agrupados. La implosión no vino solo de ese nauseabundo congreso. De fuera, el Partido Aprista Peruano actuó como el alfil de la mafia, la chaira empuñada por carita y tirifilo. Este partido emponzoñado por la corruptela, engendro de otro habitante del tártaro, se encargó de tomar la JNJ y la FN, de reponer a alias “Vane” y al tal Aladino, notorios miembros de la banda de los cuellos blancos. El TC y la Defensoría del Pueblo fue tomado gracias al monigote de Balcázar y su partido Perú Libre. Todas estas instituciones trabajan hoy a favor de los designios de las fuerzas oscuras que nos gobierna. Limpió de polvo y paja a la ilegítima, a PPK, al “capitán Arturo” el desembozado Daniel Urresti Elguera quien asesinó con gran crueldad a un periodista, al Colina Rivera Lazo, entre otros asesinos y corruptos.  

 

La señora K buceo en el desagüe, que es su hábitat, para buscar a sus “novísimos” ministros. El bodrio ministerial está conformado por apristones de cola de lagarto como Chang Escobedo, notorio “chaleco” y cómplice del suicida, Rafael Rey y María Seminario; ganapanes y advenedizos provenientes de las canteras del encarcelado Alejandro Toledo, Juan Sheput; de las vetas del recientemente liberado Ollanta Humala, Guillermo Schinno Huamaní; del entorno de PPK, Roger Valencia y Vladimiro Huaroc; del “corrupto” Vizcarra Rafael Belaunde Llosa y Roger Espinoza; de Manuel Merino “el breve”, el reincidente Juan Sheput y María Seminario; del reinado de “Pajerín” Ernesto Alvarez Miranda. No solo es el reciclaje e historial nefasto. Muchos de esos ministros tienen procesos e investigaciones abiertas por actos de corrupción. Mas de uno cuentan con sentencia firma.  

 

Este sancochado que se parece a la pócima de Hermelinda Linda, la bruja de las historietas, son los que dejaron el país en ruinas, según expresión de la novísima, pero vieja mandamás. No es descuido, estos fueron los topos, los satélites, los operadores, los cómplices, los felones que complotaron para descabezar a sus propios gobiernos. Este cardumen de peces gordos ha devenido en una suerte de miasma sanguinolenta y que forman la primera cartera ministerial de la ilegítima.  Pobre Perú. 

 

 

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